Lo primero de todo es verificar que el depósito de agua de la cafetera está lleno. Siempre es recomendable que sea agua mineral embotellada, evitando utilizar agua del grifo ya que puede contener mucha cal. A la larga, este puede ser un  motivo para que se nos estropee la cafetera. Como mínimo el agua debería estar filtrada.

Comprobar que el contenedor de cápsulas esté vacío y que no haya quedado una cápsula usada en su interior.

Una vez comprobado que nuestra cafetera tiene el depósito del agua lleno y no tiene ninguna cápsula usada, solo nos quedará hacer una pequeña limpieza del filtro. Es imprescindible hacer un par de tiradas sin cápsula siempre que hagamos un café y a continuación queremos hacer un té-. Así evitaremos que hayan quedado restos que podrían distorsionar el sabor de nuestro Té. Deberías repetirlo las veces que sea necesario, hasta que el agua salga completamente clara. Esto también nos ayudara a precalentar la cafetera para tener la temperatura óptima del agua a la hora de hacer nuestro té-

Recordad que también es recomendable hacerlo en el caso inverso en que se haya preparado un té y se quiera hacer a continuación un café. Así evitamos la mezcla de sabores.

Ahora solo nos queda elegir nuestra cápsula de té favorita e introducirla en la cafetera para empezar con una primera tirada corta. Si es posible de forma manual activar y uno o dos segundos después, parar la máquina, incluso sin que llegue a salir ni una gota de la infusión. De este modo hacemos que se impregnen de agua caliente con presión en las hierbas.

Esperamos unos minutos y hacemos una segunda tirada larga. Durante ese tiempo las hierbas ya habrán macerado con el agua caliente y la presión. Con esta segunda tirada el té o infusión desprenderá todo su aroma y sabor. Si lo queremos más largo, podemos volver a hacer una tercera tirada.

Recuerda dejar reposar unos minutos el té antes de tomártelo. Así evitarás posibles quemaduras y dejarás qe el té reposado tenga un sabor óptimo.